La gula



  1. La gula







    1. El calor era abrasador. La cinta asfáltica marcaba un largo camino plateado que se perdía en el infinito.

    2.  Faltaban unas cuantas horas para llegar a esa fiesta ferial que duraría tres días en el rincón de los sauces.
    3.  
    4. Las dos de la tarde en ese desierto inhóspito, sin vegetación, sin agua y sin comida parecía ser el peor castigo de los cielos. La llegada se hacía desear y lo peor era que el pensamiento sobre la falta de comida taladraba su cabeza haciendo que su ansiedad se hiciera cada vez más profunda y dolorosa
    5. .
    6. Llegó al rincón a las siete de la tarde, el calor y la falta de aire lo hacían asfixiante. Se había hecho muy tarde y debía armar su stand con pulseritas,aros y collares de piedras. La gente comenzaba a cam, inar por entre el
    7. predio ferial, conociendo la mercadería, preguntando precios, comprando.

    8. El objetivo era ese. Vender. Pero el cansancio era muy grande y no podía concentrarse en el remate de sus ventas.

    9. Quería evitarlo, pero sus ojos iban detrás de cientos de nenes regordetes que caminaban con alegría al compás de la estridente música con sus palitos de enormes y coloridos algodones de azúcar, con sus cucuruchos de helado y manzanas acarameladas, sus lenguas teñidas por el colorante, sus redondas caritas llenas de chocolate, sus bocas melosas por tantos dulces. Ella, con ganas, les hubiera dado una estocada para quitárselos y de paso, una probadita aunque más no sea.

    10. Qué chicos tan gordos tan gordos”, pensaba entristecida. “Nunca había visto tantos en sus viajes por la Patagonia. Tal vez los fríos invernales habituales de la zona los hacían requerir de alimentos exageradamente calóricos.

    11. ¿Cómo serán estos niños cuando crezcan; quiénes los tocarán cuando necesiten las caricias del amor, cuando la piel les pida a gritos de una mano que los recorra?

    12. Sumida en estos pensamientos no resistió más, no había vendido nada, así que levantó sus petates y se retiró a descansar. Buscó un hotelito barato
    13. pero con Internet. Le costó subir su humanidad de 180 kg por la escalera.

    14. Abrió la puerta del dormitorio, fue a la heladera y sacó lo único que encontró
    15. .
    16. Prendió la compu y se conectó con su sicóloga y le dijo, riéndose a carcajadas, como una loca
    17. :
    18. Socorro. Necesito tu ayuda. Estoy siendo atacada por un enorme pote de 500 g de dulce de leche y no puedo resistirme más
    19. .
    20. Mientras decía esto, en dos o tres cucharadas soperas bien piponaabriendo la boca como si se comiera el mundo de un solo bocado, el pote mostró su níveo fondo blanco.

    21. Ella cruzó los brazos y apoyó su cabeza sobre el teclado mientras enormes lágrimas bañaban silenciosamente, lentamente, sin prisa ya, su rostro.






    En este devenir de insatisfacciones, Doña rosa la sin piel, vagamente
    sospecha que permitió muchas cosas por su miedo a vivir; que en su sumisa
    aceptación no pudo, no supo tomar las riendas de su propia vida y se dejó
    ganar por sus miedos, y agachó la cabeza ante los golpes e hizo siempre lo
    que otros esperaban de ella. . .

    Doña rosa conoce la violencia desde muy niña, aunque la verdad, alguna
    vez se vengó.

    Con ingenuidad, pero se vengó. Y con este recuerdo una sonrisa se le
    escapa.





























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