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El traje perfecto



Beethoven - Silencio




 El traje perfecto




Una semana pesada, densa.

El cansancio gana y lo único que espera es una cama cómoda, poder estirar sus piernas, acomodar sus huesos y dormir y dormir  y dormir.

Con  su mente en blanco ningún pensamiento la invade ya; una música suave y melosa  la envuelve.  

Poco a poco se deja ganar por ese  letargo dulce y tibio que la hace sentir tan reconfortada. Primero los pies… las piernas… la espalda… los hombros.

 Su espíritu se eleva lentamente sobre ella en un cúmulo de recuerdos distantes, tantos, que no alcanza a distinguir cual  de ellos es el primero y cual el último. Se siente tan plácidamente en paz.

Llega a su memoria aletargada la imagen de él, alto, seductor, que la sigue  en cada paso y apenas le roza sus cabellos su cuerpo se estremece, una tropilla de caballos revoluciona fuertemente su corazón y todos los poros de su piel se abren para recibirlo. 

Sabe que ese hombre  que acaba de conocer, que la inquieta, que la desea,  que la calienta, es el definitivo en su larga vida llena de ricas experiencias amorosas y reconoce en él al amor único, definitivo y total que la acompaña hasta hoy.

En su dulce y tranquilo sueño comprende que el amor es como ese traje que le queda perfecto, que no le sobra, ni le falta, ni le ajusta, ni le incomoda, ni la lastima;  así,  como la propia piel… el traje perfecto.

Emite un susurrante sonido de placer. Y duerme … y duerme… y duerme...Duerme junto a el…  le toma de las manos …
y nunca mas despierta.