El traje perfecto


Una semana pesada, densa.

El cansancio gana y lo único que espera es una cama cómoda, poder estirar sus piernas, acomodar sus huesos y dormir y dormir  y dormir.

Con  su mente en blanco ningún pensamiento la invade ya; una música suave y melosa  la envuelve.  

Poco a poco se deja ganar por ese  letargo dulce y tibio que la hace sentir tan reconfortada. Primero los pies… las piernas… la espalda… los hombros.

 Su espíritu se eleva lentamente sobre ella en un cúmulo de recuerdos distantes, tantos, que no alcanza a distinguir cual  de ellos es el primero y cual el último. Se siente tan plácidamente en paz.

Llega a su memoria aletargada la imagen de él, alto, seductor, que la sigue  en cada paso y apenas le roza sus cabellos su cuerpo se estremece, una tropilla de caballos revoluciona fuertemente su corazón y todos los poros de su piel se abren para recibirlo. 

Sabe que ese hombre  que acaba de conocer, que la inquieta, que la desea,  que la calienta, es el definitivo en su larga vida llena de ricas experiencias amorosas y reconoce en él al amor único, definitivo y total que la acompaña hasta hoy.

En su dulce y tranquilo sueño comprende que el amor es como ese traje que le queda perfecto, que no le sobra, ni le falta, ni le ajusta, ni le incomoda, ni la lastima;  así,  como la propia piel… el traje perfecto.

Emite un susurrante sonido de placer. Y duerme … y duerme… y duerme...Duerme junto a el…  le toma de las manos …
y nunca mas despierta.


                                       


El traje perfecto
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha )


Ludwig van Beethoven - Silencio


Desilusión


Trabajó intensamente solo para cobrar su primer sueldito de morondanga y correr a hacer realidad su pobrecito sueño  de pobre: comprar lo que tanto deseaba:

Un delicado y pequeño frasquito de aquel perfume que la transportaba:  Amarige, de Givenchy.

 Sabía que él adoraba esa fragancia y en su fuero más íntimo, soñaba con despertar su interés.

 Pintó sus labios, arregló con esmero sus cabellos, unas gotitas detrás de sus orejas y  salió, emocionada y ansiosa a forzar un “encuentro casual”.

Era consciente de la situación, pero ¿por qué habría de prohibirse soñar?

El, alto y buen mozo. Sus cabellos rubios lucían cual canasta de apetitosos damasquines sobre su frente. Sus  atractivos rulos apenas  le cubrían la nuca y su piel, tostada por el sol realzaba sus músculos torneados que pugnaban por exhibirse bajo la apretada camisa.

Ella se acercó lentamente en puntitas de pies, ilusionada, pretendiendo que el aroma dulzón de su perfume embriagara los sentidos de su amado.

 Fermín, de espaldas, cerró los ojos y con placer dejó que ese aroma tan delicioso penetrara por sus fosas nasales invadiendo sus pulmones. La exquisita fragancia, sensual, perturbadora impregnó cada una de sus células y hechizado por sus sensaciones se volvióy la vio, parada frente a él, extasiada y temblorosa,contemplándolo.

Anita entornó los ojos embriagada de emoción, con la  ilusión de un beso.
El abrió aun más los suyos, y con un dejo de desprecio  y desilusión en su mirada dijo:

 - el Givenchy no te va ¿no te das cuenta?, es para otro estilo de mujer.                        Alta, bella, fina, fran - ce - sa y riéndose, se alejó.

 Ella, con toda su morena y mórbida humanidad contenidas en 1,55 m de estatura se desplomó, cayendo al piso, sumida en vergüenza y humillación, quebrándose en mil pedazos como una frágil copa de cristal y jamás, jamás  se recompuso.

El prejuicio, si lo permitimos vivirá por siempre en nuestras mentes.




Desilusión
(Cristina Leiva - Cris,Lacarancha)




Jaque mate

La idea ronda en su cabeza desde hacen varios días. No puede pensar en nada más. Es una partida de ajedrez  en que debe analizar con cautela  cada movimiento  para salir exitosa de la contienda.

Las ganas de avanzar le quita el sueño. Tal vez su imaginación va mucho más allá  que  la mismísima verdad, aunque… ¿no dicen que muchas veces la realidad supera la ficción?
Se pregunta, ¿será tan así como lo cuentas tu?... ¿o tu… o tu…?
No queda otra que decir que si y tocar, por fin , el cielo con las manos, o con el alma.

Se decide. Busca a su mejor amigo,  lo mira, lo toma de las manos y le dice ¿vamos?
El comprende inmediatamente y sin mediar palabras, suavemente, lentamente, con  extrema delicadeza, le devela el misterio. Ella realmente toca el cielo con las manos, con el alma, con todo su cuerpo.
Y se siente plena, satisfecha .
Al día siguiente, se encuentra con Alex, su novio y cuando el la presiona nuevamente para hacerla  suya, para dejarle su marca, ella se deja vencer, y termina y se siente doblemente feliz porque disfruta de su sexo, porque no siente culpa, porque sigue siendo  fiel a si misma, porque sigue siendo su propia dueña aunque el crea lo contrario.
El placer que siente es infinito, sublime.
Gira y gira sobre si misma riendo como una loca.
Esta partida la gana ella matando al rey. Jaque mate al machismo.

Rachel Portman - Passage of Time (Chocolat Soundtrack)



Jaque mate
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha)






Cuando un grito se rompe


Cuando él perdidamente borracho la cercó entre las cuatro paredes de su habitación, puso sus asquerosas manos sobre ella y como siempre, la golpeó y la desgarró y la taladró, violándola reiteradamente.

Tenía la certeza que continuaría callando y se durmió tranquilamente; sabía que esta nueva vejación también quedaría impune. 

Ella quedó extenuada. Destruida. 

Eran muchas las veces en que se sintió obligada a callar, pero esta vez dijo ¡BASTA!.

Juntó fuerza sobrehumana y de un solo golpe lo mató. 

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Con la mirada perdida en el más profundo de los abismos se dejó trasladar en un patrullero sin ninguna resistencia. Los policías sumaban a la situación un dolor diferente. Un dolor sin dolor, lacerante...largo... interminable... y sus comentarios burdos, irrespetuosos, chabacanos que hacían sobre ella no la herían ya. 

En la enorme celda severa y fría de la comisaría, donde su único mobiliario era una grosera cama de cemento y un sórdido excusado sin puertas, pasó la noche más solitaria y dura que nunca. 

El olor a orines y la presencia de cientos de cucarachas eran una sola mezcla nauseabunda de las peores de las miserias, únicos compañeros de su absoluto desamparo; pero a ella parecía no importarle. 
Seguía con la mirada fija, perdida quien sabe dónde y solo se permitió reaccionar cuando a los empujones, fue llevada a una sala donde un policía se colocó un guante de látex… 

Esa visión la sacó de sí misma y gritó, más bien aulló de terror.

¡Quien sabe que terribles recuerdos la invadieron!...aunque solo le tomaran sus huellas digitales. 

Pasó toda la noche sin moverse, con las fuertes luces de las lámparas golpeándole el rostro sin piedad. 

Temprano fue trasladada a tribunales y nuevamente regresada tras las rejas en ese sótano maloliente y oscuro hasta declarar ante el juez. 
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Un cubículo del tamaño de su pañuelo. La puerta de chapa se cerró exigiéndole, sin respetar su pudor ni su temor, que se desnudara. Revisaron sus ropas. Le obligaron a abrir su vagina y su ano y con una larga vara revisaron sus calzones ensangrentados. 

La humillación que sintió fue extrema pero ese dolor sin dolor, no dolía ya. 

Comprendió que la justicia la violaba nuevamente sin la más mínima piedad. 



Llegó su turno. El juez la escuchó repetir una y otra vez lo que había leído en el diario la noche anterior: 


“De la piel para adentro empieza mi exclusiva 
jurisdicción. Elijo Yo aquello que puede cruzar o no 
esa frontera. Soy un estado soberano y las lindes 
de mi piel resultan mucho más sagradas que los 
confines políticos de cualquier país”.

Y en los ojos de ese juez, un pequeño atisbo de comprensión pareció darle consuelo. 


Y la dejó libre… 

¿Libre? ... 




Cuando un grito se rompe
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha)

Malo eres - Bebe



bebe ella



Voyeur


La nieve caía intensamente sobre la ciudad iluminando con su brillantez la fría noche invernal. 

Ella regresaba a casa apurandio el àsoElla regresaba a casa apurando el paso; sus tacos rechinaban contra el asfalto en estos pasos cortitos, rápidos, que intentaban tener alas para que en un abrir y cerrar los ojos, encontrarse  mágicamente ante su pórtico.


Su apuro era tanto… el calor que sentía la quemaba y sus ropas, húmedas por su propio sudor le marcaban el camino de su urgencia. 

Al llegar, su premura se hizo más intensa. Abrió su puerta y rápidamente fue despojándose de sus 
ropas, una a una, en el living… en la cocina… en el dormitorio… en el baño… 

Totalmente desnuda, acompañada solamente por la tenue luz de esa lámpara que iluminaba apenas su cuerpo oscuro se precipitó bajo la ducha.

 El copioso sudor que brotaba desde su interior y el sensual aroma a canela que invadía el ambiente, le encendió los sentidos. El agua tibia la acarició con ntensidad y el suave jabón en sus manos la llevó en un viaje audaz, intrépido, haciéndole conocer todos los paisajes que albergaban su universo. 

Cerró los ojos. Sus latidos resonaban con violencia en sus sienes y en su pecho.


El placer por su recorrido era tan hondo, tan profundo.


Recorrió en esos breves minutos valles y ríos,  atravesó cielos e infiernos, experimentó erupciones 
de ancestrales volcanes, disfrutó del calor del sol quemando su negra piel y de la lluvia mojando sus larguísimos cabellos cuyos rulos desarmados cubrían sus pechos como una gigantesca mano 
tibia que la sujetaba suavemente. 

El agua no apagó su fuego; tal paradoja de su vivencia, la encendió más aun y al no poder escalar 
la cumbre más alta que encontró en su paseo salió corriendo, mojada y ansiosa hacia el pequeño patio interno de su casa, cubierto por la nieve que caía copiosamente en esta cruda noche invernal…

Con desesperación se acomodó sobre ella estirándose placenteramente. Ansiaba ya apagar su incendio sea como sea; los hilos de su maginación materializaron una pluma que suave y lentamente caía sobre si posándose sobre las yemas de los dedos de sus pies, abriéndolos, 
estirándolos y con ellos, todo su cuerpo. 

Un fresco olor a menta le impregno sus sentidos. La pluma, suspendida en el aire, apenas le rozaba su piel tan sensible, tan ávida… subió por sus piernas… y siguió su camino, jugueteando con intensidad hasta que su grito rompió las barreras del sonido escapando en él toda su alma. 

Cerró sus ojos con lasitud. 

La dulce tibieza del agua que brotaba de sus poros derritió la nieve que resbalaba por su cuerpo satisfecho y desnudo.
 

Una sonrisa de placer se dibujó en su rostro. 

Ella sabía que él aun la espiaba por el ojo de la cerradura.



Voyeur
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha)

Carla Bruni - L'amour (Subtítulos Español)



Jane Birkin & Serge Gainsbourg 

 Je t'aime moi non plus






Miedo a ser


Quiso entibiarse con los primeros rayitos de sol que llegaban con el alba y mostrarse tal cual era y gritar, gritar tan alto que su voz se escuchara en todos los confines del universo:

-¡Aquí estoy, mundo soy yo. Mírame! ¡Soy, Existo, Vivo!

 y que su grito la liberara de sus miedos y que fuera tan potente que pudiera romper las cadenas que sujetaban su esencia y no le permitían conmoverse con la caricia del pasto verde, fresco y  perfumado que hiciera brotar de ella todo el color y el aroma de las flores silvestres.

Se asomó tímidamente desde dentro de esos ojos oscuros e impenetrables dispuesta a sentir su desnudez disfrutando del rocío matinal cubriéndola como un manto húmedo en primavera, pero sus miedos, una vez mas, no le permitieron ser.

No se atrevió a salir. Cerró esa ventana y quedó guardada para siempre en el fondo de su estuche.

                         
                                   Miedo a ser
                                                  (Cristina Leiva - Cris, Lacaran cha)



La soledad


Al cruzar el tímido farol que iluminaba su andar, volvió sobre sus pasos inquieto y sorprendido al descubrir que ni su sombra lo seguía...




La soledad
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha)


Tristeza y Soledad- Canciones naruto


Hombre que se mira


Juntó coraje y por primera vez se atrevió a mirarse y fue entonces cuando todas las verdades se manifestaron ante sus ojos, fuertes, frías, transparentes como el agua  que brotando a bprbotones erupcionaba de un manantial escondido en las profundidades de su ser.

Sus preguntas y dudas se desvanecían en la nada inconsistente y cruel conociendo todas las respuestas.

Comprendió todos los silencios, los miedos, los abandonos, el desamor, la inerte soledad de sus días, la frialdad de sus noches.

Y quiso derribar los muros que él mismo había levantado pero le había llegado la hora de partir y debía esperar a su próxima existencia para construir esos puentes  que sus manos se negaron a tender y rompió a llorar su amarga soledad en sepulcral silencio. 



Hombre que se mira
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha)

    Chopin Nocturne Op.9 No.2 (Arthur Rubinstein)


El festejo


Todos alrededor de la mesa disfrutan del encuentro;  con risas, recuerdos viejos, proyectos nuevos. 

La hora se acerca. Están alertas, listos para el gran  suceso.

 Se levantan de sus sillas y de repente, un gran estruendo. 

Los perros aúllan desesperados y el cielo parece venirse abajo con una impresionante lluvia de estrellas mientras la puerta se abre dándole paso.

jEl, joven, arrogante, bello, lleno de esperanzas, de sueños por cumplir y haciendo uso de su magnético poder, camina entre los presentes con estilo tangueril.

Ante su irrupción tan avasallante, nadie repara que con lágrimas corriendo por sus mejillas,  lentamente, apoyado en su bastón, se aleja el año viejo para no regresar.



El festejo
(Cristina Leiva- Cris, Lacarancha)

Año nuevo 2014

VIVALDI, PRIMAVERA, ALLEGRO




Renacer

No le preocupaba entender el origen de los tiempos, sus misterios ni supuestas verdades revelando el absoluto final de la existencia.

¡Conocía todos los secretos!; secretos inherentes a su propia vida grabados con fuegos voluptuosos, en eternos retornos de periodos cíclicos repetidos una, y otra, y otra vez..

¡Cómo importarle si vivía aciagos finales 365 días al año, renaciendo nuevamente en cada amanecer!

Aunque mañana no despertara, en su caótico y destructivo universo, una nueva semilla habría de germinar.



Renacer
(Cristina Leiva - Cris, Lacarancha)




Kol Nidre / Max Bruch